Durante el mes de septiembre, todos los grados del Nivel Primario, de 1º a 7º, vivieron las experiencias de Airelibrismo 2026: jornadas de contacto con la naturaleza, convivencia y encuentro con Dios a través de la Creación.
Este año, en que recordamos especialmente a San Francisco de Asís, “Amigos de Nuestra Casa Común” fue el hilo conductor de la propuesta. El objetivo fue acercar a los niños a la naturaleza, para que puedan observar la maravilla de la Creación, contemplarla y, sobre todo, cuidarla, protegiendo el regalo que Dios nos dio con pequeñas acciones que logren grandes cambios.
En nuestro colegio, el airelibrismo no es solo una metodología, sino una vivencia educativa que integra el contacto con la naturaleza, la libertad guiada y la formación del carácter. Este enfoque, profundamente arraigado en nuestra identidad institucional, potencia el desarrollo integral de nuestros alumnos.
Se trata de una expresión de nuestro estilo educativo cargada de simbología, donde todo lo que contiene puede trascender de lo real visible a lo real espiritual, y por eso resulta especial para el contacto con la creación y el encuentro con Dios.
Una experiencia para cada grado
Los alumnos de 1º grado vivieron una jornada en la Granja Educativa Don Mario. Recorrieron un ecoparque, amasaron pan, observaron una huerta, convivieron con los animales de granja, pasearon en tractor y participaron de un taller de danzas folklóricas.

Los alumnos de 2º y 3º grado realizaron el precampamento en el Predio Deportivo Don Bosco. Junto a sus catequistas compartieron actividades pastorales y, junto a sus maestros, trabajaron en propuestas centradas en el cuidado del ambiente, como el reciclado de papel, la separación de residuos y la decoración de objetos en desuso, además de juegos y actividades deportivas.

Los alumnos de 4º a 7º grado vivieron el campamento, que sumó a las actividades anteriores el tradicional fogón, la pernoctada en carpas y la actividad de arco y flecha.
Un tiempo para cuidar y agradecer
En cada una de estas experiencias, lo que más se destacó fue la felicidad de los niños, que disfrutaron, jugaron y compartieron con entusiasmo todo lo que se les propuso. Aprendieron, a través de la vivencia, que cuidar la Casa Común es una tarea de todos los días, y que cada pequeño gesto cuenta.
Agradecemos a los docentes, catequistas y familias que acompañaron a nuestros alumnos, haciendo posible que cada uno pueda vivir el encuentro con la naturaleza y con Dios.


