La Capilla Jesús de la Buena Esperanza cumplió cien años desde su consagración definitiva. Un siglo de fe, oración y encuentro que forma parte de la historia de la comunidad de Fasta en Flores.
Hay lugares que se vuelven parte de la vida de una comunidad. Desde hace cien años, la Capilla Jesús de la Buena Esperanza recibe a familias, alumnos, ex alumnos y vecinos que se reúnen para celebrar la fe y encontrarse con Jesús Eucaristía.
La historia comenzó con la devoción a la imagen de Jesús de la Buena Esperanza, que llegó a nuestra comunidad a comienzos del siglo XX. En enero de 1924 comenzó la construcción del templo, consagrado definitivamente el 4 de julio de 1926. Las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José fueron protagonistas de esta historia y, desde hace 20 años, Fasta tiene a su cargo la custodia de la Capilla y del colegio, dando continuidad a esta misión en el corazón de Flores.

Un Jubileo para celebrar en comunidad
Este año celebramos el centenario con dos encuentros especiales. El 4 de julio participamos de la Santa Misa de acción de gracias y de la imposición de las reliquias de la Sagrada Familia. Luego, el 20 de septiembre, nos reunimos para celebrar nuestras fiestas patronales, la Festividad de Jesús de la Buena Esperanza.
Como cada año, el Colegio, los jóvenes, las catherinas y los padres de la comunidad compartimos esta jornada de fe y encuentro. La procesión comenzó en la parroquia de la Visitación, acompañados por el padre Néstor, su párroco, y recorrió las calles del barrio con cantos y oraciones, llevando a Jesús de la Buena Esperanza al encuentro de los vecinos.
La celebración tuvo un significado especial con la presencia de Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, quien presidió la Santa Misa central. Recibir al pastor de nuestra Arquidiócesis en este aniversario fue una alegría para toda la comunidad y una oportunidad para compartir con la Iglesia de Buenos Aires nuestra historia y nuestra esperanza.
Durante la Misa, los alumnos de 4.º grado recibieron la cruz que los acompañará en su camino hacia la Primera Comunión.
En su homilía, monseñor García Cuerva nos invitó a agradecer el camino recorrido y a renovar nuestro compromiso para el futuro:
“Nosotros queremos, 100 años después, encendernos, que ese color rojo de las remeras también esté adentro en el corazón. Que seamos testigos de Jesús con audacia y con creatividad, con valentía, agradeciendo los 100 años de historia pero comprometiéndonos hacia adelante, no siendo cristianos pecho frío sino encendidos por el fuego de su amor, para que dentro de 100 años haya muchos que nos recuerden a nosotros también como testigos del Señor de la Buena Esperanza.”
Después de la celebración, la jornada continuó con un espacio de encuentro y festejo, compartiendo en familia y como comunidad la alegría de este aniversario. Fue una manera de agradecer por todo lo vivido y de renovar los lazos que nos unen alrededor de Jesús de la Buena Esperanza.

Cuidar nuestra historia, construir el futuro
Celebrar este centenario también nos compromete a cuidar la Capilla para las generaciones que vendrán. Ya avanzamos con trabajos de cartelería, iluminación y restauración, y nuestro próximo gran objetivo es reparar el techo para evitar los problemas de humedad. Además, adquirimos buena parte de los materiales necesarios para comenzar esta tarea.
Seguimos reuniendo fondos para poder continuar con las obras. Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de [este enlace de donaciones]. Cada aporte ayuda a preservar un lugar tan querido por nuestra comunidad.
La Capilla Jesús de la Buena Esperanza permanece abierta a todos. Los esperamos cada sábado en la Santa Misa y en las actividades de nuestra comunidad.
Gracias a las religiosas, los sacerdotes, las familias del barrio de Flores, los alumnos, ex alumnos y a cada persona que forma parte de esta historia.
Que Jesús de la Buena Esperanza siga guiando nuestro camino y nos encuentre, dentro de cien años, unidos y encendidos por el fuego de su amor.

