El 4 de julio celebramos con profunda alegría y gratitud el jubileo por los 100 años de nuestra querida Capilla Jesús de la Buena Esperanza, un lugar que forma parte de la historia y de la identidad espiritual de nuestra comunidad educativa y del barrio de Flores.
La jornada reunió a familias, docentes, alumnos, miembros de la comunidad, autoridades y representantes de Fasta. También contamos con la presencia de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, cuya misión fue fundamental para el nacimiento y el desarrollo de esta obra.
Durante la celebración pudimos recordar los orígenes del actual Colegio Fasta Monseñor Aneiros. La institución nació en 1894 como el Colegio Asilo Monseñor Aneiros de San José, una obra religiosa, educativa y asistencial destinada a brindar amparo, educación y formación cristiana a niñas pobres, tanto pupilas como externas. En 1921, las Hermanas se trasladaron a la actual sede de la calle Felipe Vallese, en el barrio de Flores, donde la obra continuó creciendo.
En este mismo predio se encontraba la capilla del antiguo asilo. Gracias a la generosidad de María Jáuregui de Pradère, comenzó a proyectarse un templo digno para la veneración de la imagen de Jesús de la Buena Esperanza. La piedra fundamental fue colocada en 1924 y, con el paso de los años, la Capilla se convirtió en un importante lugar de oración y encuentro para las religiosas, las niñas de la institución y los vecinos del barrio.
La Capilla fue levantada y sostenida gracias a la fe, la devoción y el esfuerzo de las Hermanas, de los miembros de la comunidad y de numerosas familias del barrio de Flores. Como reconocimiento a ese legado, durante la jornada se homenajeó a las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José con la colocación de una placa en el frente del templo.

El momento central de la celebración fue la Santa Misa de acción de gracias celebrada por el presidente de Fasta, Pbro. César Garcés Rojas;. Al finalizar, se realizó la imposición de las reliquias de la Sagrada Familia por parte del Pbro. Juan Marchetti, custodiadas en nuestra Capilla y consideradas un verdadero tesoro espiritual para toda la comunidad.
El presidente jurisdiccional, Matías Zubiría, hizo entrega de una placa conmemorativa y destacó la importancia que el Colegio Monseñor Aneiros tiene para Fasta: una comunidad llena de vida y de fe, hogar de nuestras Catherinas, custodio de las reliquias de la Sagrada Familia y vínculo permanente con las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José.
Como cierre de la jornada, compartimos un ágape fraterno que nos permitió encontrarnos, conversar y celebrar juntos. Finalmente, brindamos por nuestra querida Capilla, por las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, por la comunidad que fue creciendo a su alrededor y por los años venideros.
Celebrar este jubileo nos invita a agradecer el camino recorrido y a renovar nuestro compromiso de seguir haciendo de la Capilla Jesús de la Buena Esperanza un espacio de oración, encuentro y esperanza para las próximas generaciones.
Juntos somos Aneiros, somos comunidad.

